Una gran cualidad que posee Argentina es la adaptación. En distintos puntos de la historia se ha visto como, frente a situaciones adversas, el ingenio argentino movió montañas, por lo que el golpe de la pandemia no iba a ser la excepción. Así fue que el sector agropecuario se sumergió en el mundo de las criptomonedas para desarrollar un nuevo modelo de negocio, la “criptosoja”.

Cómo se habló en la nota anterior acerca del uso de las criptomonedas, el prefijo cripto implica el intercambio de dinero digital a través de la criptografía cifrada establecida en una base de datos compartida mundialmente, la blockchain. Bajo esta premisa es que surge en el país un proyecto sumamente prometedor: Agrotoken, la plataforma global de tokenización agrícola y de alimentos que creó la “criptosoja”, la primera criptomoneda respaldada en granos de soja.

La pandemia fue el impulso

El emprendimiento vio la luz en abril del 2020 cuando diversas disciplinas congeniaron y tuvieron la visión de llevar un paso más allá a la industria de la soja. La reunión que marcó el despegue comenzó con el debate acerca del impacto que estaba teniendo lo cripto y la blockchain por aquel entonces y surgió la evaluación de los sectores más prometedores para implementarlo. La decisión final fue el agro, sector clave en Argentina.

Es sabido que el radar para encontrar una necesidad insatisfecha sienta las bases de lo redituable a corto plazo. Es por esto que la falta de valorización al grano en sí, abrió las puertas del Agrotoken, nombre que conjuga el alimento del mundo y el token, que se extrae del proceso de hacer digital lo real. Además, actualmente es el único en el mundo que se encarga de llevar adelante la tokenización de la soja.

“Somos una empresa que nació con reuniones remotas. hoy tenemos equipos en España, Rosario, Buenos Aires, Amsterdam, Brasil, Uruguay, que nos permitió convertirnos en una empresa global. La pandemia mostró cosas positivas y negativas, nosotros vimos el vaso medio lleno. El hecho de estar en nuestras casas pensando en cosas nuevas nos permitió darle vida al proyecto” explica María Gabriela Roberto Baró, CEO & Co-Founder de Agrotoken.

¿Cómo funciona esta plataforma?

Para comprender los increíbles beneficios que proporciona este tipo de criptomonedas dentro de la blockchain, es necesario incorporar de qué se trata la tokenización. En pocas palabras, es la posibilidad de transformar un activo real en un activo del mundo digital.

Con respecto a Agrotoken  y su “criptosoja” llamada SOYA, cada token se ve respaldado en el mundo real por una tonelada de soja, cantidad que oscila los u$s 520 por tonelada. Esta tecnología permite hacer más eficientes los procesos, por ejemplo, de canje, el cual es particularmente burocrático. Aquí, una moneda digital se utiliza para disminuir los costos y la intermediación en él.

La empresa se enfoca en gestionar la moneda, es decir, a emitirla. Para empezar, el productor ingresa a la página de la plataforma, luego crea una cuenta como en cualquier otra fintech y esto lo habilita a crear o tokenizar su soja. Para esto último, existen tres instrumentos necesarios: 

  1. Certificado de depósito electrónico: desde Agrotoken necesitan validar que el productor efectivamente tiene las toneladas de soja y que existen en el mundo físico.
  2. Subir el contrato de compraventa: a partir del convenio que Agrotoken posee con tres oráculos de primera línea.
  3. Realizar una sesión temporal de los derechos de cobro a un determinado plazo: esa soja puede estar hoy tokenizada por 30, 60 o 90 días, en esta etapa del producto.

Una vez realizados estos pasos, el token generado queda en la billetera de Agrotoken. El mínimo a tokenizar actualmente es de 30 toneladas, lo que equivale a un camión de soja. Luego, los inversores podrán encontrar los token SOYA en los exchanges. En ese caso, el mínimo de compra estará establecido por cada una de aquellas plataformas.

¿Cuál es su beneficio?

Este modelo de negocio le extiende la mano a los productores. Lo que propone es que a los pioneros en acompañar el emprendimiento se les pague aproximadamente un 3% en USDC (monedas estables -stablecoins- apareadas al dólar). Lo que permiten estas criptomonedas es que, al transformarlas a la moneda corriente, el productor puede llevarlas directamente a su cuenta bancaria y se realiza la transferencia en pesos.

“Queremos gestar la plataforma de tokenización. Estamos hablando con concesionarias de cosechadoras y de automóviles. Además, con muchas plataformas, personas y marcas importantes del ecosistema para los cuáles puedan aceptar el token, que luego se puedan cambiar en los exchanges” cuenta la CEO & Co-Founder.

Metas a alcanzar

Saber que se ha llegado primero a una categoría nunca antes explotada brinda la posibilidad de pensar con ambición frente a la perspectiva de buenos resultados. El objetivo de Agrotoken es finalizar el año con la emisión de 150.000 tokens, lo cual quiere decir que se conseguiría el respaldo de 150.000 toneladas de soja del mundo real.

El factor clave de Agrotoken es el proceso de descentralización que atraviesan las finanzas. Esta empresa se propone inyectar capital del agro en ellas y, a corto y mediano plazo, proyecta más de 5 billones de pesos invertidos en esa industria. 

Funciona como una solución digital para los productores dentro del mundo de los agronegocios, democratizando la inversión en soja. Ahora cualquier persona o institución en cualquier parte del mundo podrá acceder a la soja digitalizada con tecnología segura, accesible y descentralizada.

Si bien la plataforma de tokenización tiene por primer producto SOYA, su stablecoin, en el trayecto venidero apunta a los cultivos referentes en el mundo, como trigo y maíz. Además ya se encuentra trabajando en el desarrollo de una solución innovadora para tokenizar la soja en silobolsas, de la mano de IOF Company y RUS.

En resúmen, el futuro prometedor del Agrotoken da una perspectiva diferente tanto a inversores como a productores. Permitirá transacciones transparentes con beneficios para ambas partes. Su creación nacional desglosa los años de experiencia que posee Argentina en la materia y representa un orgullo poder brindar soluciones eficientes para la agroindustria global.

Por Ivana Zafira